viernes, 28 de marzo de 2014

¿Qué es lo que un usuario de Windows debería saber de GNU/Linux?

Muchos de los que usamos GNU/Linux andamos por ahí evangelizando nuestro Sistema Operativo y por lo general siempre hablamos de lo mismo: Que si los virus, que si es gratis, que si es abierto… etc


¿Esto es solamente lo que realmente debería conocer un usuario de Windows o de cualquier otro SO? En parte si, pero no lo es todo. Veamos algunas cosas que considero, deberían aprender todo el usuario que llegan nuevo a GNU/Linux.

¿Qué es GNU/Linux?

Pero ojo, muchas veces decimos: “Yo uso Linux”, cuando en realidad debería ser:“Yo uso GNU/Linux”. Cuando usamos cualquier distribución, estamos usando el Kernel (Linux)y muchas otras aplicaciones del proyecto GNU. Nadie usa solamente Linux (el Kernel).
Hay para todos los gustos

Distribuciones de GNU/Linux hay para todos los gustos y de todos los sabores. Podemos encontrar desde las más fáciles en cuanto a instalación y configuración (Ubuntu, LinuxMint, openSUSE, Debian) algunas más complejas (Archlinux, Chakra, Slitaz) hasta las más complicadas(Gentoo, Slackware).

También tenemos muchísimas opciones en dependencia del Hardware con el que contamos. Existen distribuciones muy ligeras que pueden variar según el Entorno de Escritorio que usemos.
Sistema de Ficheros y Particiones

Creo que el punto más crítico a la hora de usar GNU/Linux es a la hora de instalar y particionar los discos, y conocer como está estructurado el Sistema de ficheros. Pero podríamos resumir que un usuario de Windows debe conocer que “por lo general” en GNU/Linux se usan 3 particiones:

- La primera partición para la raíz ( / ) que equivale al disco C:
- La segunda partición para el home ( /home ) que equivale al disco D:
- La tercera partición para la Swap que equivale a la memoria virtual.

También debe conocer que para estas particiones no se usa NTFS o Fat32 (aunque se puede acceder a particiones de este tipo). Nosotros usamos “generalmente”: Ext2, Ext3 y Ext4, y es válido aclarar que no son las únicas opciones que tenemos.
¿Terminal? Que horror!!!

A pesar de que muchos usuarios le temen al terminal, todos sabemos que no muerde, al contrario, muchas veces nos facilita la vida. No se concibe una distribución de GNU/Linux sin un Emulador del Terminal. Una vez que se aprende a usarla, no podemos estar sin ella.

Todo lo que podemos hacer en el terminal “generalmente” se puede hacer con aplicaciones gráficas o viceversa y es de vital importancia hacer uso de ella para depurar errores u obtener información del Sistema. Cuando un programa no quiere iniciar, una buena práctica es ejecutarlo o llamarlo desde un terminal para ver el error que nos devuelve.
Logs ¿Qué son? ¿Para que me sirven?

Una de las diferencias entre GNU/Linux y Windows, que siempre nosotros enumeramos, es que tenemos control sobre nuestro Sistema Operativo. ¿A qué yo le llamo control? Pues simplemente que podemos saber que está haciendo nuestro sistema en diferentes ocasiones, o mejor, que en caso de algún error podemos ver cual es la causa. ¿Cómo? Pues con los Logs del Sistema.

Créanme, cuando aprendí que eran los logs, se resolvieron un 90% de mis problemas. Los logs son, digamos, una especie de registro o historial que nos muestra que está sucediendo con determinadas aplicaciones o el sistema en si.

El simple hecho de conectar un cable de red o desconectarlo por ejemplo, se registra en un log. El arranque de nuestro Sistema Operativo se registra en un log, y muchísimas aplicaciones registran sus acciones en logs. Estos ficheros “generalmente” se almacenan en el directorio /var/log y ahí podemos consultarlos si tenemos algún problema.
Más de un Entorno de Escritorio

A diferencia de Windows, en GNU/Linux podemos usar más de un Entorno de Escritorio, incluso, tenerlos instalado sin que uno afecte al otro. Pero es bueno aclarar que no necesitamos un Escritorio para poder trabajar con GNU/Linux.

El Entorno de Escritorio nada tiene que ver con el correcto funcionamiento del Sistema Operativo. Simplemente es una forma “gráfica” de gestionarlo, por decirlo de alguna forma. Ahora, para tener un Entorno de Escritorio es necesario tener instalado un Servidor Gráfico, el cual generalmente es Xorg.

Para que los nuevos usuarios entiendan un poco esto veamos el siguiente gráfico:



Siguiendo el orden mostrado en el gráfico:
Arranca el Kernel, el cual es el encargado de gestionar entre otras cosas, el Hardware disponible y los periféricos (Mouse, Teclado…etc). Esto conlleva librerías y demás.
Luego arrancan los Servicios (Ej: Servidor de base de datos, demonios de aplicaciones y demás).
Posteriormente arranca el Servidor Gráfico. Sin este servidor no podremos ver en el monitor ni ventanas, ni menús.. etc.
Por último arranca el Gestor de Sesión (opcional si usamos startx) que nos llevará al Entorno Gráfico que tengamos instalado cuando pongamos usuario y contraseña.

El Sistema Operativo y el Entorno de Escritorio, aunque se relacionan, son cosas apartes. Es por eso que si ocurre un error con el Entorno de Escritorio, normalmente este no afecta alKernel y con solo reiniciar el Servidor Gráfico (en algunos casos) podemos solucionarlo.
Repositorios y dependencias: Mira mamá no tengo .EXE

En GNU/Linux es muy común hacer uso de repositorios de paquetes -que no es más que gigas de software organizados, estructurados y reunidos en un servidor- para instalar nuestras aplicaciones ¿Qué es lo chocante de este método para los nuevos usuarios? Que los usuarios de Windows están adaptados a instalar de binarios (.exe) y este tiene “generalmente”, todo lo necesario para que software funcione.

En el caso de GNU/Linux hay paquetes que si, se pueden instalar solitos y no pasa nada, pero por lo general, la mayoría necesita de otros paquetes (librerías y cosas así) que pasan a ser sus dependencias. Es por ello que si alguien quiere por ejemplo, LibreOffice para Windows, solo tiene que bajar un .exe y listo, pero si lo quiere para Debian, tendría que bajar un tarballcargado de .deb, o bajar cada paquete del repositorio con sus dependencias. No es que esto sea complicado ni mucho menos, pero digamos que es un poco más engorroso.

En GNU/Linux tenemos binarios similares al .exe, incluso, aplicaciones que permiten instalar dichos binarios con un simple doble clic. Acá les muestro varios ejemplos de como podríamos encontrar estos binarios:
bluefish.deb – Para distribuciones basadas en Debian (Ubuntu, LinuxMint, Dreamlinux…etc)
bluefish.rpm – Para distribuciones basada en RedHat o en su sistema de paquetes (Fedora, openSUSE…etc)
bluefish.pkg.tar.xz – Para distribuciones basadas en Archlinux (Chakra, ArchBang… etc)
bluefish.tar.gz o bluefish.tar.bz2 – Por lo general sirve en cualquier distribución ya que debemos compilarlo.

¿Donde están mis configuraciones?

Cuando configuramos el cliente de correo o el navegador, todas esas configuraciones del usuario se guardan en nuestro /home (equivalente al disco D:) o como lo llamamos algunos, nuestra Carpeta Personal. Al contrario de lo que sucede en Windows que este tipo de cosas se guardan en el Disco C: (Documents and Settings..).

Las configuraciones se guardan en carpetas ocultas dentro de nuestro /home que por lo general llevan el nombre de la aplicación. Por ejemplo, las configuraciones de Thunderbird, los correos recibidos, listas de contactos y demás, se guardan en /home/usuario/.thunderbird.

Esto trae muchísimas ventajas, ya que si necesitamos reinstalar nuestro SO, solo tenemos que formatear la partición de la raíz, dejando el /home intacto, y cuando terminemos tendremos nuestras preferencias, intactas. Esto lo explico con más detalles en este artículo.
¿Puedo hacer lo mismo que en Windows?

La respuesta es SI e incluso, mucho más. Podemos realizar las mismas tareas que estamos acostumbrados a hacer normalmente: Navegar, Chatear, Redactar un documento, Jugar, Escuchar música, Ver un video, Editar imágenes, Trabajar con nuestro ordenador.

Son los mismos atajos de teclado para la mayoría de las cosas: [Ctrl] + [C] para copiar, [Ctrl] + [V] para pegar…etc. Todo en GNU/Linux es muy personalizable, desde los atajos de teclado hasta la apariencia del escritorio.

Tú no eres el Administrador (Si no quieres.)

Eso de trabajar con la cuenta de Administrador a lo Windows XP: olvídalo!!! No es que no se pueda, sino que por defecto no es así. Los usuarios tienen sus cuentas con limitaciones para tareas de Administración (según la distro porque Ubuntu…. bueno..) y por lo general, para afectar algo del sistema necesitas credenciales con permisos administrativos.
Compártelo, regálalo.

Olviden los malvados EULAs. Puedes coger tu iso de Ubuntu o cualquier otra distro y prestarla, regalarla, o instalar en todas las máquinas que quieras la misma copia. O si quieres no instales, solo tienes que cargar con un LiveCD o una Memoria Flash.
Instala y verás que todo funciona.

Por lo general, puedes olvidarte del disco de drivers para tu motherboard o cualquier otro hardware. Es instalar y empezar a usar. GNU/Linux gestiona de forma asombrosa el hardware de tu PC (a no ser que suceda lo que viene en el siguiente punto).
Pero No todo lo que brilla es oro.

A pesar de que GNU/Linux tiene muchísimas cosas buenas, también tiene otras muy malas. No es culpa del Sistema como tal, en este aspecto entran a jugar muchos factores que podríamos resumir en los intereses marcados de algunas Compañías: Dinero, Monopolio y sus amiguitos. Es por ello que podremos encontrar en algunos casos, problemas con determinado Hardware o que no existan algunas aplicaciones muy usadas en el ámbito profesional o empresarial. Pero fuera de esto, siempre podremos encontrar alguna alternativa o solución a nuestros problemas.

La curva de aprendizaje tampoco es muy baja, pero sin duda no es para nada alta. Existe muchísima documentación, foros de ayuda, canales IRC, blogs, sitios y demás, repletos de usuarios dispuestos a ayudar.

Conclusiones.

Pienso que la mejor manera de conocer GNU/Linux es entrando en su mundo. Todas estas cosas que acabo decir, se aprenden con el paso del tiempo. Yo llevo más de 5 años usándolo y no me he muerto, al contrario, he aprendido y he crecido como informático. La clave está en no resistirse al cambio, a probar nuevas cosas y aprender de ellas.